Diego Herrera Barqueros, afincado en Abarán, pero con sangre ciezana, es un pintor que lleva un tiempo descubriendo y trabajando en diseño cofrade y que con gran ilusión ha emprendido varios retos al respecto, y nosotros, nuestra institución corinto ha sido favorecida por su labor, su colaboración y su trabajo artístico. Con una enorme carga visual barroca, congrega en su trabajo la frescura del diseño actual con el respeto absoluto a nuestra herencia y devoción. Él mismo nos indica que pone su creatividad al servicio de la fe. Varias hermandades de Cieza, Abarán, Murcia, Lorca y Almería ya han confiado con su trazo para ilustrar sus sentimientos hacia sus titulares.
La presente orla ha sido concebida no solo como un marco administrativo o conmemorativo, sino como una prolongación gráfica de la fe, la liturgia y la identidad de nuestra Cofradía. A través de un diseño clásico, equilibrado y cargado de simbolismo, la composición rinde tributo al misterio de la Redención y a la devoción mariana y pasionaria que nos une bajo la advocación de la Caridad. El fondo con textura de pergamino envejecido evoca la solera, la historia y la permanencia de nuestras tradiciones en el tiempo. Presidiendo solemnemente el eje central superior, se alza el escudo heráldico de la hermandad, timbrado por la corona real. Su campo luce el vibrante color burdeos y la cruz, flanqueada por las sagradas siglas de Cristo, sirviendo como faro espiritual de toda la composición.
Dividida simétricamente por el escudo, se despliega en tipografía clásica y elegante de color carmesí la rotulación:
«REX REGUM — LUX MUNDI» (Rey de Reyes — Luz del Mundo)
Una rotunda afirmación de fe que proclama la soberanía de Jesucristo y su condición de guía e iluminación para las almas en medio de las tinieblas. El diseño ornamental destaca por un soberbio trabajo de rocallas y hojarascas doradas de estilo neobarroco que abrazan las esquinas superiores. Integrado con maestría dentro de los roleos dorados, destaca el color burdeos, el color corporativo de la Cofradía de la Caridad. Este tono no es una mera elección estética; representa la realeza de Cristo, la sangre derramada por nuestra salvación y el amor fraterno que define la caridad. De los extremos de la moldura superior caen, con delicada verticalidad, sendas guirnaldas florales. Compuestas por menudas flores blancas (símbolo de pureza) y rosas rojas (símbolo del martirio y de las llagas de Cristo), aportan frescura, naturalidad y un aire de ofrenda permanente a la composición.
En el flanco inferior izquierdo se sitúa la imponente y devota silueta de nuestro sagrado Titular. Exquisitamente representado en su cruz arbórea, destaca la unción de su anatomía, el paño de pureza blanco y la sobrecogedora expresión de la entrega absoluta del Hijo de Dios.
Trono: El crucificado se eleva sobre una peana que reproduce con fidelidad los motivos ornamentales y las ricas molduras del trono procesional. Bañada en oro y fondo burdeos, esta base conecta la orla directamente con la majestuosidad de nuestra procesión del Sábado de Pasión. Junto a ella, emerge con sutileza un candelabro de guardabrisas con tulipas de color rosáceo, arrojando luz sobre el misterio de la muerte del Señor.
En el extremo inferior derecho, cerrando magistralmente la composición, se sitúa la figura de un penitente orante. Ataviado con la túnica, el capuz y el capuz romo característicos en el color burdeos de la hermandad, porta en su mano el báculo de la cofradía. El nazareno aparece de espaldas, invitándonos a seguir su camino y simbolizando el caminar anónimo, humilde y silencioso del cofrade murciano que avanza haciendo estación de penitencia.
En su conjunto, esta orla es un testimonio visual de amor y fidelidad. Une el rigor artístico y profesional del dibujo con el latido espiritual de una cofradía que camina unida. Cada documento que sea abrazado
por este marco llevará consigo el sello inconfundible de la Caridad, la belleza de nuestro patrimonio y la inquebrantable fe de Murcia en su Cristo Redentor.
