INICIOS

La Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad surge de la ilusión de un nutrido grupo de nazarenos encabezado por Domingo Martínez Jiménez, mayoritariamente pertenecientes a la Real y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y al “paso” de La Coronación de Espinas de la Real, Ilustre y Muy Noble Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón (del que fue cabo de andas y fundador). Tras diversas gestiones con el Obispado de Cartagena y los componentes del Real y Muy Ilustre Cabildo Superior de Cofradías para validar la creación y reconocimiento de esta institución pasionaria, Mons. D. Javier Azagra Labiano ratificó las primeras Constituciones por las que habría de regirse, con fecha 29 de junio del año 1993, la cual consideramos como fundacional. En lo que concierne a la sede canónica, quedó establecida en la antigua rectoría de Santa Catalina de Alejandría (hogaño templo de reparación), custodiada por la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos en ese momento.

En las primeras sesiones de Junta de Gobierno, se tomaron importantes decisiones respecto a su rumbo. En primer lugar, la novel cofradía bebería de las denominadas “tradicionales”, la Archicofradía de la Preciosísima Sangre y la citada Cofradía de Jesús, captando a grandes rasgos la esencia huertana de ambas. Pero al mismo tiempo, los fundadores efectuaron una exhaustiva selección: de Jesús adoptaron el patrón de las túnicas, el arquetipo de estandarte dominado por el escudo de la cofradía y, en origen, la impronta salzillesca de su imaginería; y de la Sangre, la alternancia de cruz y cirio entre los cofrades de filas, sistema que estableció en 1946 para paliar la escasez de enseres en los cruentos años de la posguerra. A parte, hubo años que se vino atribuyendo a la influencia “colorá” la decisión de iluminar con cera todos los “pasos” que se incorporasen (estipulado como precepto fundacional), pero en verdad se trató de una confusión, puesto que el plan de sustitución de la luz artificial en los distintos tronos de la entidad carmelitana daría comienzo con el “paso” de La Negación en 1996, tres años después de constituirse nuestra cofradía.

Pasando al emblema corporativo, su diseñador Aurelio Roses Martínez concebiría un óvalo embellecido por rocallas al más puro estilo barroco, ocupado por la cruz que sirve de eje al monograma “JHS”, rematado por una corona alusiva a la realeza de Cristo. A su vez, Miguel López García presentó un boceto para el estandarte que satisfizo las demandas de Martínez Jiménez y su equipo, no sin antes modificarlo en numerosas ocasiones, cuya materialización recayó originalmente en la bordadora Maruja Sellés Royo.

Y por último, acerca del color distintivo, se optó por el rojo corinto al tratarse del asociado a la virtud teologal de la Caridad. Sin embargo, a la hora de concebir la tintada, el resultado distó notablemente del planteamiento inicial, cuya tonalidad debía aproximarse al burdeos como simbiosis del “colorao” de la Sangre y el semblante magenta de las túnicas del Perdón.

A pesar de los contratiempos, que llevarían incluso a plantear la posposición del debut a la Semana Santa de 1995, se celebró el primero de los Quinarios en honor al Santísimo Cristo de la Caridad en la primera semana de Cuaresma de 1994. La imagen, que sería bendecida por el vicario general diocesano Antonio Martínez Muñoz en la tarde-noche del 5 de marzo, se encargó a Rafael Roses Rivadavia, artista yeclano afincado en Cataluña, por la cual cobró 1.000.000 de pesetas. Semanas más tarde, el 26 de marzo (Sábado de Pasión), procesionaría por primera vez sobre un trono tallado por Juan Cascales Martínez, discípulo del recordado maestro Antonio Carrión Valverde, el cual vio la luz sin dorar a consecuencia de la premura de tiempo y otros factores de índole económica; concluyéndose las labores en 1996.

Así mismo, como curiosidad, el Titular fue acompañado en todo momento desde la ciudad de Barcelona hasta Murcia, viajando la imagen y su cruz por separado. A partir de Yecla, el mayordomo Joaquín Roses Medina y su esposa Ángeles Lisón Campoy escoltaron el divino madero hasta su llegada a la primera secretaría de la cofradía, ubicada en el periférico barrio de Santiago el Mayor (Calle Lorquí).

Texto: Miguel López Alcázar (Historiador del Arte y Cronista Oficial de la Cofradía de la Caridad)