junta gestora y primeras elecciones

Pasada la Semana Santa del año 2000, la cofradía vivió el periodo más oscuro de su historia, tan sumamente breve en aquella época. Una serie de irregularidades económicas de enorme importancia, derivaron en la disolución de la Junta de Gobierno de Domingo Martínez Jiménez como Mayordomo-Presidente. El 5 de julio, se disolvió la Junta de Gobierno y en Sesión Plenaria con carácter extraordinario presidida por el Rvdo. D. Silvestre del Amor García (en calidad de Delegado Episcopal de Cofradías y Hermandades), se aprueba la formación de una Junta Gestora que encauzase nuestra cofradía, presidida por Antonio José García Romero (secretario entre los años 1993 y 1997). Paralelamente, se acordaría nombrar “Presidente de Honor” a Martínez Jiménez, al que se reservó el derecho a ser cabo de andas del futuro trono de “La Dolorosa”, algo que finalmente nunca sucedió.

El 11 de julio se constituye oficialmente la “Comisión de Apoyo a la Junta Gestora”, la cual integraron la inmensa mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno cesada. Entre sus principales objetivos, descollaron la actualización de cuentas y rendimiento de éstas ante la autoridad eclesiástica, pero también la organización del Quinario y procesión de Sábado de Pasión. Así mismo, heredaron de la anterior legislatura el proyecto del “paso” de San Juan, cuya imagen había sido ya encargada a Manuel Ardil Pagán y el trono a los hermanos Noguera Pastor; estrenándose en la noche del Sábado de Pasión, 7 de abril de 2001. En ese mismo año, los miembros de la Comisión aprobaron otra serie de iniciativas como la creación de la sección de Damas de Mantilla que acompañarían tanto al Nazareno como a nuestro Sagrado Titular en el cortejo, la solemnización del ritual del Descendimiento del Cristo de la Caridad para presidir sus cultos (tristemente desaparecido) y la ratificación del Cuerpo de la Policía Local del Excmo. Ayuntamiento de Murcia como “Mayordomo de Honor”, quien pasaría a servir como escolta de gala para el Señor de Santa Catalina durante algunos años puntuales.

Finalmente, el día 10 de junio de 2001, se celebraron las primeras elecciones en el seno de la cofradía después de once meses de intenso trabajo; concurriendo una única candidatura liderada por Antonio José García Romero. Tras el beneplácito del obispo de la Diócesis de Cartagena, Mons. D. Manuel Ureña Pastor, la nueva Junta de Gobierno tomó posesión en el transcurso de una Eucaristía de Acción de Gracias celebrada el 27 de junio de 2001.

Con la maquinaria en marcha, el “paso” de San Juan supuso un alivio, pero aun imperaba la problemática de reavivar definitivamente la cofradía ante la magnitud del desastre que la llevó al borde de la desaparición en el año 2000. Con el propósito de erradicarla, se crearon las hermandades de la Santa Mujer Verónica y María Dolorosa, debutantes en la procesión del Sábado de Pasión, 12 de abril de 2003. Además, marcaron un hito en la Semana Santa de Murcia, puesto que ninguna cofradía había puesto en marcha recientemente dos nuevas hermandades de manera simultánea al margen de su primera estación de penitencia, siendo la Esperanza la última institución que lo efectuase en 1956 con los “pasos” de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Penitencia y San Pedro. La imagen de la santa fue realizada por el laureado escultor murciano José Antonio Hernández Navarro; mientras que la de la Virgen, obra del maestro Francisco Salzillo y Alcaraz que recibía culto en su capilla del templo de reparación de Santa Catalina, fue cedida por el rector del mismo y consiliario de la cofradía, Rvdo. D. Jesús Carrasco Niño.

Pero en cuestiones burocráticas y administrativa, la Junta de Gobierno de García Romero también impulsó la primera reforma de las Constituciones, aprobadas el 22 de diciembre de 2002 y con visto bueno del Obispado de Cartagena desde el 18 de febrero de 2003, en las cuales se reconoció la igualdad de hombres y mujeres para desempeñar cualquier responsabilidad dentro de la cofradía, así como el derecho femenino a ingresar como Cofrade-Mayordomo.

En definitiva, la celebración del X Aniversario (1993-2003) fue un periodo fructífero donde se disiparon muchas inquietudes, se cumplieron anhelos y la cofradía demostró su fortaleza frente a la adversidad. Con dicha efeméride, se cerró un trienio en el que se lograron varios objetivos como la creación de una sección de carros-bocinas y tambores que acompañase al “paso” de La Flagelación, y la dignificación de la capilla del Santísimo Cristo de la Caridad con el encargo de un altar realizado por el tallista Manuel Ángel Lorente Montoya y donado por los estantes del “paso” de María Dolorosa; la adquisición de una pareja de lámparas de aceite en los talleres de orfebrería de Cristóbal Martos, de Málaga; y la entronización en dicho oratorio de las tallas de la Santa Mujer Verónica y San Juan, recuperando así un anhelo del presidente-fundador Domingo Martínez Jiménez que hundía sus raíces en 1998.

Texto: Miguel López Alcázar (Historiador del Arte y Cronista Oficial de la Cofradía de la Caridad)