nuestra sede canónica
Iglesia de santa catalina de alejandría
historia
Nuestra sede canónica, la iglesia de Santa Catalina de Alejandría, es sin atisbo de duda uno de los referentes históricos de la ciudad de Murcia. Asentada en el solar de lo que pudo ser una mezquita en tiempos de la dominación islámica, su enclave debió ser muy significativo. Pruebas de ello son un capitel reaprovechado, hogaño localizado en el paso entre la antigua capilla del Rosario y la del Cristo de la Caridad, y el hallazgo de un epitafio datado en 1162 en el siglo XIX, dedicado a una mujer del círculo familiar del “Rey Lobo” que respondía al nombre de Al-Fadilah.
Reconvertido el primigenio inmueble en iglesia conventual de la orden templaria, tal como atestiguó el periodista Antonio Botías Saus (a la sazón Cronista Oficial de Murcia) en 2003, no albergó la parroquia consagrada a la mártir egipcia, como mínimo, hasta finales del siglo XV o primer tercio del XVI; correspondiendo la partida de bautismo de mayor antigüedad conservada al día 6 de septiembre de 1520.
Su ubicación privilegiada, en lo que fue la “Plaza Mayor” de la ciudad de Murcia hasta que fue proyectada la actual plaza del Cardenal Belluga a raíz de la construcción del imponente Imafronte de la Catedral en el XVIII, acabaría posicionándola como un indiscutible bastión de la religiosidad local frente al poder civil, reflejado en el edificio del Contraste de la Seda (demolido durante la Segunda República) que diseñara el arquitecto Monte de Isla. A parte, su torre sería imprescindible para marcar el ritmo de vida de la sociedad, ya que su campana y reloj anunciaban el toque de la “Queda” que prohibía expresamente transitar por las calles desde la puesta de sol hasta el amanecer; así como para anunciar a los murcianos acerca de las frecuentes amenazas berberiscas en la costa, actuando de intermediaria con el castillo de La Asomada del Puerto de la Cadena al comunicarse mediante señales de humo.
Así mismo, la presencia de la nobleza en la jurisdicción parroquial fue decisivo para el auge de la misma. El ejemplo más evidente fue citado por el profesor Álvaro Hernández Vicente, quien publicó en su tesis doctoral un gráfico circular, mediante el cual corroboró que Santa Catalina acogió al 12% de las familias nobiliarias entre los siglos XVII y XVIII; superándola únicamente la parroquia de Santa María (Catedral). En ese periodo, los apellidos Melgarejo, Almela, Vinader o Zarandona quedaron estrechamente vinculados a una parroquia que, en contraposición a las de su entorno, impulsó una remodelación interior y engrandecimiento patrimonial acorde a la impronta barroca, en vez de sustituir directamente la fábrica original por otra de mayores dimensiones, ajustada al esquema imperante de planta de cruz latina y crucero; sumándose por otra parte diversas cofradías activas en la feligresía como las de San Ildefonso (reservada a los eclesiásticos), Ánimas o Nuestra Señora del Rosario.
Sin embargo, el siglo XIX supuso un punto de inflexión. Entre 1880 y 1890, Santa Catalina fue sometida a una serie de intervenciones, dirigidas por el acreditado arquitecto diocesano Justo Millán Espinosa, debido al avanzado estado de deterioro que presentaban su cubierta y los muros; recalcándose en el informe que no se alterasen la planta y alzado del templo, y se respetarían las dimensiones de la cubierta. Pero el auge historicista tuvo su protagonismo de manera simultánea, remodelándose la portada para ajustarla al canon neogótico. Debido igualmente el diseño a Justo Millán, su proyecto fue aprobado por el Excmo. Ayuntamiento de Murcia en sesión del 6 de octubre de 1885.
En cuanto a la Guerra Civil, la amplísima colección pictórica que atesora el templo y varias obras escultóricas de gran valor fueron salvaguardadas por la Junta Delegada de Incautación y Protección del Tesoro Artístico Murciano, cuyos integrantes las trasladaron a su depósito, en el Museo Provincial (ahora de Bellas Artes), en agosto del año 1936. Curiosamente, hay constancia que Juan González Moreno, miembro del mencionado ente y considerado uno de los grandes escultores murcianos de todos los tiempos, fue quien rescató personalmente una hechura de incalculable valor: la Virgen del Tránsito, de estilo tardogótico (s. XVI). Pero desgraciadamente, hubo otras piezas a las que se les perdió el rastro y se desconoce si fueron destruidas o no, caso de un Sagrado Corazón de Jesús (1890) firmado por el imaginero Leoncio Baglietto e intervenido por José María Sánchez Lozano, o una Virgen del Carmen (1922) para la capilla mayor que realizó el malogrado escultor Miguel Martínez Fernández.
Después de la contienda, la parroquia quedó vinculada a la de San Nicolás de Bari; pasando la iglesia a manos de las RR.MM. Reparadoras, la cual se reabriría como templo conventual el 8 de septiembre de 1940 con una Eucaristía oficiada por el entonces obispo de la Diócesis de Cartagena, Mons. D. Miguel de los Santos Díaz y Gomara. Quince años más tarde, dicha orden se trasladó a un nuevo cenobio en los “Pasos de Santiago”, por lo que la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos se hizo cargo de su custodia en la mañana del domingo 30 de octubre de 1955, trasladándose el Santísimo bajo palio desde la capilla del Seminario Mayor de San Fulgencio. Esta comunidad, fundada por Manuel Domingo y Sol hacia 1883, regiría los designios de Santa Catalina hasta julio del año 2024, cuando definitivamente, la parroquia de San Nicolás ocupó la vacante operaria.
patrimonio artistico
- Pila bautismal (s/f, restablecida en el año 2007).
- Nuestra Señora del Tránsito (Anónimo, s. ¿XVI?).
- Relieve de la Asunción de la capilla de los Almelas (Anónimo, s. XVI).
- Santa Catalina de Alejandría (Nicolás Salzillo Gallo, 1721).
- Santísimo Cristo de la Paciencia (Nicolás Salzillo Gallo, primer tercio del s. XVIII).
- Santa Rita de Casia (Francisco Salzillo y Alcaraz, s. XVIII).
- Nuestra Señora de los Dolores (Francisco Salzillo y Alcaraz, 1742).
- San José con el Niño Jesús (Juan Dorado Brisa, 1902).
- Molduras y pedestales de la Capilla Mayor y oratorios laterales (Nicolás Martínez Ramón, s/f).
- La Imposición de la Casulla a San Ildefonso (José María Sánchez Lozano, ca. 1950).
- Sagrado Corazón de Jesús (José Noguera Valverde, 1956).
- Santísimo Cristo de la Caridad (Rafael Roses Rivadavia, 1994).
- Nuestro Señor Jesucristo Camino del Calvario (Manuel Ardil Pagán, 1999)
- Santa Mujer Verónica (José Antonio Hernández Navarro, 2003).
- Beato Manuel Domingo y Sol (José Antonio Hernández Navarro, 2005).
- Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos (Ramón Cuenca Santo, 2013).
- San Juan Evangelista (Ramón Cuenca Santo, 2013).
personajes ilustres vinculados a santa catalina
- Bautismo: Licenciado Francisco Cascales (ca. 1559-1642). Humanista.
- Bautismo: Pedro de Orrente (1580-1645). Pintor.
- Inhumación: Salvador Jacinto Polo de Medina (1603-1676). Poeta.
- Bautismo: Nicolás de Villacís y Arias (1616-1694). Pintor.
- Inhumación: Nicolás Salzillo Gallo (1672-1727). Escultor.
- Bautismo: Francisco Salzillo y Alcaraz (1707-1783). Escultor.
- Bautismo: Julián Romea Yanguas (1813-1868). Actor y escritor.
- Bautismo: Francisco Sánchez Tapia (1831-1902). Escultor.
Texto: Miguel López Alcázar (Historiador del Arte y Cronista Oficial de la Cofradía de la Caridad)