maría dolorosa

Data de 2003.
Escultor: Francisco Salzillo y Alcaraz (1742).
Trono: Manuel Ángel Lorente Montoya (2003-2006).
Peso: 490 kilos.
Cabos de Andas: David de Andrés Serrano y Ángel Javier García Gómez.
Camarera: Pepa Albarracín López.
Número de Estantes: 24.
Estandarte: Talleres de Manuel Escudero Rodríguez (2003).

historia

Desde su fundación, la Cofradía de la Caridad tuvo en cuenta la posible incorporación del “paso” de La Dolorosa. De hecho, en la Junta de Gobierno celebrada el 14 de octubre de 1993, se designó un Mayordomo-Celador para la futura hermandad (puesto vigente hasta su cese indefinido en 1996). El proyecto, en origen, quedaría reservado por deseo expreso al presidente Domingo Martínez Jiménez y a un sobrino suyo residente en la vecina Cartagena; respetándose su voluntad incluso cuando el Obispado interviene la cofradía y se constituye de la Junta Gestora con Antonio José García Romero al mando en julio de 2000, considerando que además de concederle la “Presidencia de Honor”, se le respetaría su derecho a ser cabo de andas del futuro trono.

A lo largo de su legislatura, Martínez Jiménez recibió numerosos ofrecimientos e incluso se barajó la posibilidad de encargar una nueva imagen. Primeramente, el recordado rector de la iglesia de Santa Catalina, Eugenio Sánchez Pablos, puso a disposición de la cofradía la efigie de La Dolorosa que recibía culto en una de las capillas laterales del templo, pero la oferta fue declinada al tratarse de una pieza de oratorio. Seguidamente, en el año 1996, el dramaturgo Manuel Muñoz Hidalgo ofreció una Virgen de la escuela granadina datada en el siglo XVII, junto a una serie de requisitos para su puesta en escena en la tarde-noche de Sábado de Pasión que no convencieron en absoluto al Mayordomo-Presidente, debido a que su aceptación conllevaría a un desligamiento considerable de la estética tradicional defendida por la cofradía. Y por último, el escultor Manuel Ardil Pagán llegaría a realizar un boceto de La Dolorosa, inspirado directamente en la imagen homónima entregada por Francisco Salzillo para la Cofradía de Nuestro Padre Jesús (1756), el cual se conserva en una colección particular desde junio del año 2000.

En 2001, bajo el mandato de García Romero, el “paso” de La Dolorosa se consolidó y en menos de dos años, fue una realidad. Pero, como cualquier proyecto, hubo conversaciones para gestionar y corroborar que imagen sería idónea para el nuevo trono. En principio, el asunto apuntaba a dos vías: la adquisición de una efigie de la Virgen a un particular de la pedanía murciana de Espinardo por 1.000.000 de pesetas o redactar una petición de cesión a Fr. Pedro Riquelme Oliva (Superior de los Franciscanos) para desfilar con una sublime Virgen Dolorosa expuesta al culto en la iglesia de la Merced, obra del escultor José María Sánchez Lozano. A parte, diversos veteranos de la cofradía confirmarían que igualmente hubo gran interés en otra Dolorosa (1764) de Francisco Salzillo, venerada en la parroquia de San Lorenzo Mártir.

Con la dirección del “paso” confiada a Ángel Serrano Hernández (segundo cabo de andas saliente del “paso” de La Flagelación), en Junta de Gobierno celebrada el 6 de marzo del año 2002, se aprueba que su imagen titular sea aquella Dolorosa de oratorio realizada por Francisco Salzillo para la iglesia de Santa Catalina, la cual ya ofreció en su día el operario Sánchez Pablos. En principio, se trató de una decisión temporal para eliminar de una vez por todas las crisis económica y social que atravesaba la corporación corinta en esa época, planteándose su sustitución cuando la situación mejorase.

La Dolorosa de Santa Catalina es, sin duda, el tesoro más preciado de la cofradía. Hablar o escribir sobre esta imagen es adentrarse en la historia de la ciudad, presentándose como estandarte de la que fue una de las feligresías más importantes de Murcia. Indudablemente adjudicada al maestro Salzillo, fue objeto de estudio para diversos eruditos e historiadores como Andrés Baquero Almansa, Javier Fuentes y Ponte o José Sánchez Moreno. Tal sería su predominancia dentro de la producción del escultor dieciochesco que su selección para numerosas exposiciones era más que esperable, tanto por su calidad artística como por su trasfondo histórico al catalogarse durante décadas como el primer simulacro de Dolorosa concebido por el imaginero murciano.

Pruebas de ello fueron su participación en la “Exposición Sagrada” celebrada en la iglesia de San Agustín de Murcia (1877), en representación de la vieja rectoría de Santa Catalina; la Exposición Iberoamericana de Sevilla (1929); la Exposición “Imágenes de Culto” que se celebró en la Fundación Central Hispano, en Madrid (1998); o la Exposición “Huellas” que tuvo lugar en la Santa Iglesia Catedral de Murcia (2002).

Erróneamente fechada hacia 1735, la intervención a la que sería sometida en el Centro de Restauración de la Región de Murcia (CRRM) entre 2013 y 2014, fue trascendental para rebatir su cronología. En el interior de la imagen, se halló un manuscrito donde se recogen los datos imprescindibles acerca de su origen:

“Seiso esta Imagen delos Dolores enel mes de febrero del año de 1742

y lapago el señor Dn. Joseph Rodrigues y secoloco en su Capilla enla

parroquial de Sª. Catalina, siendo cura el señor Dn. Juan Roxo”

Desde el principio, sus dimensiones (1,20 x 0,70m) supusieron un quebradero de cabeza, barajándose infinidad de opciones para su salida en procesión, con el objetivo primordial de que la talla no se perdiese en la magnitud del trono. El acreditado tallista Manuel Ángel Lorente Montoya lograría darle solución a esta problemática, diseñando un trono sencillo pero no por ello menos conseguido, el cual cuenta con una peana superior que realza aún más si cabe la magnífica pieza. Como curiosidad, dicho trono contaba con una candelería en origen, pero en vista de que ésta emitía un humo muy negro que podría afectarle, sería aprobada su sustitución por unos brazos de luz idénticos a los que se ubicaron en la trasera de la tarima en Junta de Gobierno celebrada el 18 de noviembre de 2003. Si bien se previó su terminación para la Semana Santa de 2005, se estrenaron al año siguiente.

El “paso” fue bendecido, junto al de La Santa Mujer Verónica, el sábado 15 de marzo de 2003, en el último ejercicio del Quinario al Santísimo Cristo de la Caridad; procesionando por primera vez el 12 de abril del citado año. Sendos tronos marcaron un hito coincidiendo con el X Aniversario de la Cofradía de la Caridad, debido a que en tiempos recientes, más allá del contexto de las fundaciones de nuevas entidades pasionarias, ninguna cofradía se arriesgó a incorporar dos hermandades en un mismo año.

Ajuar

En la actualidad, se está trabajando para estudiar el ajuar perteneciente a María Dolorosa. No obstante, existe constancia de una colección de aureolas y puñales antiguos, los cuales custodió celosamente la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos hasta su partida en julio de 2024. Por otra parte, existe constancia gracias al acta de Junta de Gobierno del 25 de marzo de 2003, que se estaba ultimando una nueva aureola su primer desfile.

Texto: Miguel López Alcázar (Historiador del Arte y Cronista Oficial de la Cofradía de la Caridad)