LA FLAGELACIÓN

Data de 1998.
Escultor: José Antonio Hernández Navarro (2007-2019).
Trono: Hermanos Noguera Pastor y talleres de Orovio de la Torre (1998).
Peso: 1.300 kilos.
Cabos de Andas: Juan Carlos Cruz Soler, Nerea Cruz Mármol y Rubén Zaragoza García.
Camareros: Los estantes del paso.
Número de Estantes: 28.
Estandarte: María Dolores Cano García y Remedios Cánovas Sánchez (1998).

ORÍGENES

En junio de 1995, ya existe constancia de la presentación de un proyecto de “paso”, bajo la denominación de Los Azotes, el cual fue desestimado por la Junta de Gobierno sin darse ninguna explicación al respecto. Finalmente, el 9 de mayo del año 1997, Juan Carlos Cruz Soler y Miguel Muñoz Cros (al final relevado por Ángel Serrano Hernández) expusieron su deseo de incorporar dicho pasaje evangélico al desfile de Sábado de Pasión; llevándose esta propuesta a la “Comisión Permanente para el Estudio y Admisión de Nuevos Pasos”, liderada por Juana María Rodríguez Orenes y Antonio José García Romero, la cual acabó aprobando esta petición en la noche del 21 de mayo.

Al término del Solemne Quinario en Honor al Santísimo Cristo de la Caridad, el día 7 de marzo de 1998, el “paso” fue bendecido en la iglesia de Santa Catalina aunque inconcluso, puesto que el escultor Manuel Ardil Pagán únicamente concluiría a tiempo las efigies del Cristo y uno de los sayones; entregando el segundo esbirro de cara a la Semana Santa del año 1999. El grupo, en cierta medida y sin alcanzar sus cotas de magnificencia, se basaba en el “paso” de Jesús en la Columna o “Los Azotes” que hiciera Francisco Salzillo (1777) para la Cofradía de Jesús; mientras que el trono, obra de los hermanos Noguera Pastor de Espinardo, emulaba el modelo concebido para el “paso” de La Oración en el Huerto, con una decoración similar y la distribución del escudo de la cofradía en la trasera y delantera de la tarima, y las siglas “JHS” y una columna junto al distintivo flagelo en los laterales; presentando unas dimensiones de 1,90 x 3,90m. El 4 de abril de 1998, desfiló por primera vez por las calles murcianas.

ACTUALIDAD

Sin embargo, el conjunto “ardilesco” no terminaba de convencer a los hermanos corintos, sometiéndose a diversas modificaciones como la del rostro del Señor para conferirle algo más de expresividad (1999) o la del semblante de un sayón (2000). A esto se sumaron los desperfectos originados por la escasa calidad de los materiales empleados para su hechura al recurrir su autor a una mezcolanza maderera. En vista de las nulas garantías del artífice, acerca de la perdurabilidad tras una posible restauración, la Junta de Gobierno encabezada por Víctor José García Clemares aprobó la sustitución del grupo escultórico por otro que sería confiado al laureado artista José Antonio Hernández Navarro.

El 7 de noviembre de 2005, se firma el contrato con el escultor; presentándose la maqueta en Cabildo General Ordinario celebrado el 13 de diciembre del mismo año. Si bien la cofradía asumiría, como es evidente, un porcentaje del coste total de la obra (contratada en bloque con el actual grupo de La Coronación de Espinas), también se promovieron iniciativas como una cena a beneficio de ambos proyectos en los salones del Mesón “La Torre”, en Puente Tocinos. A lo largo de 2006, los trabajos avanzaron adecuadamente, aunque se reflejó en un acta de Junta de Gobierno, con fecha 21 de septiembre, que Hernández Navarro había efectuado una leve modificación, consistente en la realización de un tronco en vez de una columna con el fin de eliminar ángulos muertos de visión en la anatomía de la nueva talla de Cristo.

Finalmente, el día 3 de marzo de 2007, el eclesiástico Ángel Javier Pérez Pueyo (director general de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos en Roma) bendijo el actual “paso” de La Flagelación. La escenificación supuso un hito en la Semana Santa de Murcia debido a que, a diferencia del simulacro salzillesco de Ardil, capta el instante posterior al castigo; inmortalizando a un soldado en actitud de cortar el cordel que mantiene al Mesías atado a la columna, a la vez que éste denota una sensación de inminente desplome a causa de la extenuación por los innumerables latigazos recibidos. Así mismo, otra peculiaridad es la presencia del poste alto, nunca visto en las procesiones murcianas y heredada de otra obra gubiada por el imaginero de Los Ramos: el Cristo de la Flagelación costeado por la familia Ortiz Marín para la Semana Santa de Las Torres de Cotillas (1990). Curiosamente, en noviembre del año de su estreno, fue uno de los “pasos” participantes en la Magna del II Congreso Internacional de Cofradías y Hermandades, celebrado en la capital murciana.

Pero el proyecto quedó a falta de incluir una tercera figura, y hubo que esperar a la Junta de Gobierno celebrada el 31 de enero de 2018 para que viese la luz el boceto de un sayón, el cual también ejecutaría Hernández Navarro; cuyo importe ascendió a 16.000 euros que se distribuyeron a partes iguales entre la cofradía y los estantes, aunque el grueso principal recayó en los 7.500 euros obtenidos por la venta de las antiguas imágenes de Ardil Pagán a la Archicofradía del Nazareno de Alhama de Murcia (sayones) y la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de Balazote (Cristo). Tallado en madera de cedro, el verdugo aparece sentado en un taburete, descansando tras azotar sistemáticamente a Jesús y bebiendo agua de una jarra, cuyo modelo reproduce aquellas que se sirven en el Mesón “El Yeguas”, localizado a escasos metros del taller del artista, en el corazón de la huerta. El 16 de marzo de 2019, en el transcurso de la Solemne Función Principal, la hechura sería presentada en el templo de Santa Catalina (sin bendecirse al tratarse de la anexión de un personaje “no sagrado”).

SECCIÓN DE CARROS-BOCINAS Y TAMBORES

En sesión de la Junta Gestora presidida por Antonio José García Romero, celebrada el día 7 de febrero de 2001, el cabo de andas Juan Carlos Cruz Soler remitiría una petición para sustituir a la banda de música que acompañaba al “paso” de La Flagelación desde su estreno en 1998 por una sección de carros-bocinas y tambores que interpretase el peculiar “toque de Burla”, ancestral sonido estrechamente ligado a las procesiones matrices del Miércoles y Viernes Santo (Sangre y Jesús) desde el siglo XVII. Dicha propuesta tendría una alegación expresa, y es que sería autorizada siempre que los gastos corriesen a cuenta de la dotación de estantes; aunque la cofradía mostró predisposición y tuvo a bien entregar tres túnicas corintas para sus futuros componentes.

Finalmente, en la procesión de Sábado de Pasión, 23 de marzo de 2002, el anhelo se hizo realidad y la Caridad se sumó al barco de la tradición musical nazarena; formando aquella primera sección varios cofrades-músicos que, justo un año antes, habían constituido un grupo homónimo en el seno de la hermana Cofradía del Amparo.

Sin embargo, a los pocos años de su creación, varias desavenencias provocaron la ruptura de lazos y la irrupción de la familia Ropero al frente de la sección, de sobrada experiencia como coordinadores de los grupos que acompañan a la Hermandad Infantil y los “pasos” del Pretorio, Hijas de Jerusalén y Cristo de la Penas en el cortejo “colorao” de Miércoles Santo.

Texto: Miguel López Alcázar (Historiador del Arte y Cronista Oficial de la Cofradía de la Caridad)